lunes, 28 de noviembre de 2022

Contame como empezó Agronomitos

 

A comienzos del año 1986, ya tenía mis dos hijas que por ese entonces, habían comenzado  la escuela secundaria. Cuando ellas nacieron yo aún estaba estudiando en la Facultad. No tenía parientes cercanos que pudieran colaborar,  el primer año de ambas fue muy duro para ellas y para mí. Cuando logré vacantes  en el Jardín Maternal “Los dos Pinitos”, perteneciente al Hogar Obrero, primero para mi hija mayor y luego para la pequeña, tuve la posibilidad de seguir estudiando. Pero cada vez que las dejaba, sabía que por horas no las podría ver,  ese desprendimiento se manifestaba muchas veces en llanto,  y yo me iba con la gran duda: no estaré haciendo una gran macana?

A pesar de que esa etapa, en 1986, estaba superada siempre pensé y pensamos desde la Comisión Directiva de la Asociación Docente de la  Facultad de Agronomía (ADFA), nacida cuando terminaba la dictadura genocida, sobre la importancia de tener una “Guardería” (que nombre antiguo! ) en la Facultad.  Un lugar donde estudiantes, no docentes y docentes podrían llevar a sus niños pequeños, con la ventaja de la cercanía al lugar de trabajo.

Dónde hacerla fue un dilema.

En abril de 1986, en una reunión con el Ing Carlos Mundt, el decano de entonces, donde estaba casi toda la CD de ADFA, Secretarios  y otros docentes , entre otros temas se trató el proyecto de “Guardería” y allí se presentó una posibilidad que luego pudo concretarse. La casita de la esquina de Tinogasta y Zamudio, era la vivienda del Intendente de la Facultad, Ing Nuevo, quien había iniciado los trámites  de jubilación.  Se calculó que recién se  resolvería en julio de ese año.

A pesar de que deberían pasar varios meses, ya en esa reunión,  se pensó cómo se financiaría, quien la administraría, -ADFA podría colaborar-, hasta se sugirió hacer una cooperadora interna que la administrara.

En ADFA, se creó una Comisión de Guardería: “La Comisión de Guardería de ADFA , junto con no docentes y estudiantes ha organizado una rifa de una multiprocesadora , con el objetivo de recaudar fondos para la pronta apertura de la Guardería en nuestra Facultad. COLABORE”. Era 1987 y la Guardería no funcionaba todavía.

Como siempre la falta de recursos era una dificultad…. Pero se comenzó a trabajar recopilando  los datos de estudiantes, no docentes y  docentes,  cuyos niños accederían a la guardería. Se hicieron reuniones con ellos, se participaba, se debatía, todas las expectativas puestas en la concreción de ese sueño . 

Se discutió sobre las edades que abarcaría,  sobre la modificación de los espacios, se visitaron otros Jardines Maternales y de Infantes  para conocer requerimientos e instalaciones.

Cuando se dispuso de la casa, la Facultad colaboró con sus arquitectos,  con los materiales e instalaciones, con la compra de elementos de cocina,  incluida una cocina industrial,  con los muebles y  elementos para descanso y abrigo en  las diferentes salitas.

Todo era debatido por que estábamos tan “enganchados” que íbamos a supervisar la marcha de las obras, y ver las nuevas compras. 

Y soñábamos, soñábamos verla funcionar  poblada de pequeños, con bellas instalaciones, con juegos , con arenero, con luz, con árboles…...

 Cuando la obra estaba avanzando se resolvió llamar a concurso para cubrir los diferentes cargos, desde  la directora, las  maestras, el personal de apoyo . Esta también fue una tarea hermosa y muy comprometida.

Simultáneamente, los docentes universitarios, vivíamos otra realidad: nuestros sueldos eran cada vez más exiguos,  los reclamos, las protestas, las marchas, los paros  se sucedieron en 1986 y 1987 paralizando a 25 de las 26 universidades nacionales que existían en ese momento. En los congresos de CONADU, se aprobaron diferentes planes de lucha, con reivindicaciones similares a las actuales.  El FANA apoyaba a los docentes porque entendía que la huelga era una consecuencia de las restricciones presupuestarias.

“Piedra y camino” , como diría Atahualpa…..

Pero el Jardín Maternal era nuestro camino, y en ese camino soñábamos también con verlo crecer  de forma  que nunca se llevaran adelante medidas  limitantes para los niños de la comunidad de la FAUBA.

Ahora la Facultad propone un límite, no estoy en el tema, pero las restricciones al sistema educativo las imponen los gobiernos y es necesario enfrentarlas, encontrar alternativas y no limitar lo que es una hermosa realidad y sobre todo, defender este proyecto educativo de vanguardia

Estoy con ustedes!!

Susana Pariani

28/11/22

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