A comienzos del año 1986, ya tenía mis dos hijas que por ese entonces, habían comenzado la escuela secundaria. Cuando ellas nacieron yo aún estaba estudiando en la Facultad. No tenía parientes cercanos que pudieran colaborar, el primer año de ambas fue muy duro para ellas y para mí. Cuando logré vacantes en el Jardín Maternal “Los dos Pinitos”, perteneciente al Hogar Obrero, primero para mi hija mayor y luego para la pequeña, tuve la posibilidad de seguir estudiando. Pero cada vez que las dejaba, sabía que por horas no las podría ver, ese desprendimiento se manifestaba muchas veces en llanto, y yo me iba con la gran duda: no estaré haciendo una gran macana?
A pesar de que esa etapa, en 1986, estaba superada siempre
pensé y pensamos desde la Comisión Directiva de la Asociación Docente de
la Facultad de Agronomía (ADFA), nacida
cuando terminaba la dictadura genocida, sobre la importancia de tener una “Guardería”
(que nombre antiguo! ) en la Facultad. Un lugar donde estudiantes, no docentes y
docentes podrían llevar a sus niños pequeños, con la ventaja de la cercanía al
lugar de trabajo.
Dónde hacerla fue un dilema.
En abril de 1986, en una reunión con el Ing Carlos Mundt, el
decano de entonces, donde estaba casi toda la CD de ADFA, Secretarios y otros docentes , entre otros temas se trató
el proyecto de “Guardería” y allí se presentó una posibilidad que luego pudo
concretarse. La casita de la esquina de Tinogasta y Zamudio, era la vivienda del
Intendente de la Facultad, Ing Nuevo, quien había iniciado los trámites de jubilación. Se calculó que recién se resolvería en julio de ese año.
A pesar de que deberían pasar varios meses, ya en esa
reunión, se pensó cómo se financiaría,
quien la administraría, -ADFA podría colaborar-, hasta se sugirió hacer una
cooperadora interna que la administrara.
En ADFA, se creó una Comisión de Guardería: “La Comisión de Guardería de ADFA , junto con
no docentes y estudiantes ha organizado una rifa de una multiprocesadora , con
el objetivo de recaudar fondos para la pronta apertura de la Guardería en
nuestra Facultad. COLABORE”. Era 1987 y la Guardería no funcionaba todavía.
Como siempre la falta de recursos era una dificultad…. Pero
se comenzó a trabajar recopilando los
datos de estudiantes, no docentes y
docentes, cuyos niños accederían
a la guardería. Se hicieron reuniones con ellos, se participaba, se debatía,
todas las expectativas puestas en la concreción de ese sueño .
Se discutió sobre las edades que abarcaría, sobre la modificación de los espacios, se
visitaron otros Jardines Maternales y de Infantes para conocer requerimientos e instalaciones.
Cuando se dispuso de la casa, la Facultad colaboró con sus
arquitectos, con los materiales e
instalaciones, con la compra de elementos de cocina, incluida una cocina industrial, con los muebles y elementos para descanso y abrigo en las diferentes salitas.
Todo era debatido por que estábamos tan “enganchados” que
íbamos a supervisar la marcha de las obras, y ver las nuevas compras.
Y soñábamos, soñábamos verla funcionar poblada de pequeños, con bellas
instalaciones, con juegos , con arenero, con luz, con árboles…...
Cuando la obra estaba
avanzando se resolvió llamar a concurso para cubrir los diferentes cargos,
desde la directora, las maestras, el personal de apoyo . Esta también
fue una tarea hermosa y muy comprometida.
Simultáneamente, los docentes universitarios, vivíamos otra
realidad: nuestros sueldos eran cada vez más exiguos, los reclamos, las protestas, las marchas, los
paros se sucedieron en 1986 y 1987 paralizando
a 25 de las 26 universidades nacionales que existían en ese momento. En los
congresos de CONADU, se aprobaron diferentes planes de lucha, con
reivindicaciones similares a las actuales.
El FANA apoyaba a los docentes porque entendía que la huelga era una
consecuencia de las restricciones presupuestarias.
“Piedra y camino” , como diría Atahualpa…..
Pero el Jardín Maternal era nuestro camino, y en ese camino
soñábamos también con verlo crecer de
forma que nunca se llevaran adelante
medidas limitantes para los niños de la
comunidad de la FAUBA.
Ahora la Facultad propone un límite, no estoy en el tema,
pero las restricciones al sistema educativo las imponen los gobiernos y es
necesario enfrentarlas, encontrar alternativas y no limitar lo que es una
hermosa realidad y sobre todo, defender este proyecto educativo de vanguardia
Estoy con ustedes!!
Susana Pariani
28/11/22

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